El 2 de octubre de 2018 se cumplen cincuenta años del comienzo de la construcción de Taro de Tahíche, la casa del volcán donde residió el artista César Manrique a partir de su regreso definitivo a Lanzarote desde Nueva York —concluida en 1969 su primera fase— hasta 1988, cuando comienza las obras de su acondicionamiento como museo y actual sede de la Fundación que lleva su nombre, y traslada su residencia a Haría, actual Casa-Museo César Manrique.

Este proyecto de construir su vivienda en Taro de Tahíche está íntimamente vinculado, en un principio, a la creación de una residencia de artistas en la zona —que implica, entre otros, a pintores como Manolo Millares o Pepe Dámaso— con la intención de generar un proyecto cultural para Lanzarote que más adelante tendrá como exponentes el Castillo de San José – Museo Internacional de Arte Contemporáneo, el Centro Polidimensional El Almacén, en Arrecife, el Auditorio de los Jameos del Agua o la propia Fundación.

La casa está edificada sobre una colada lávica de las erupciones ocurridas en Lanzarote entre 1730 y 1736. Se levanta sobre cinco burbujas volcánicas naturales y un pequeño jameo, interconectados en una estructura orgánica (al modo de los hormigueros). En la parte superior, la arquitectura vernácula es reinterpretada. César Manrique sintetiza armónicamente una concepción moderna del espacio arquitectónico (amplias cristaleras, generosos espacios, etc.) y la tradición de la arquitectura popular lanzaroteña, al tiempo que aglutina las características esenciales de su propuesta integradora Arte-Naturaleza/Naturaleza-Arte: el diálogo entre el edificio y la naturaleza, en una relación de comunicación y respeto permanente.

César Manrique descubre las burbujas volcánicas en las que se asienta su vivienda de manera fortuita: paseando por el torrente de lava se acerca a una higuera que sobresale de la colada, al descolgarse por las ramas del árbol comprueba las grandes dimensiones del interior del “chaboco” (como se denomina en la isla a las cavidades abiertas en la lava, donde suelen plantarse árboles frutales) en que se encuentra, y en ese momento decide que “podía convertirlas en habitáculos para la vida del hombre, empezando a planificar mi futura casa viendo con enorme claridad su magia, su poesía, y al mismo tiempo su funcionalidad”, según sus propias palabras.

En 1968, se inicia la construcción de Taro de Tahíche, como denominó Manrique desde entonces su casa, que pronto fue incluida en múltiples reportajes de los medios de comunicación nacionales e internacionales. Taro de Tahíche fue un reducto de libertad y modernidad, como atestiguan las imágenes y relatos de la época. En 1969 ya la habitaba. Se trata de un proyecto que fue creciendo progresivamente (work in progress) a lo largo de los años.

Mientras el artista residió en Tahíche, la casa fue visitada por cuantas personalidades llegaban a Lanzarote: personajes del mundo del arte, de la música, de la arquitectura, de la literatura, de la política… recibiendo elogios y opiniones que resaltaban su originalidad y belleza.

Con motivo de este aniversario, la Fundación César Manrique celebrará un acto conmemorativo en la sede de la FCM el próximo martes 2 de octubre, a las 20:00 h, durante el cual se ofrecerá un aperitivo con ambientación musical.

El acto está abierto a todo el público de Lanzarote. Durante el mismo, se podrá visitar el museo de la Fundación César Manrique, antigua casa del artista, que permanecerá abierto hasta las 23:00 h.